De la adversidad y otros males |
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When i face a problem, I try to see it in a widest perspective, ´cause if I see this problem very close, I'll see it bigger. Look it from a widest perspective and you'll find your problem is very small.
Dalai Lama |
3.9.2001
Ya no estoy tan nervioso... y eso me tranquiliza.
¡¡¡EL CORAZÓN ES SÓLO UN ÓRGANO!!! Firma: El cerebro.
3.1.2001
Es cierto, cada día es la supervivencia a un naufragio, ese donde el náufrago no sobrevive a su vida porque finalmente se encuentra con él mismo, vive su propia supervivencia en la que cada mañana el sol es el mismo, mientras la marea se renueva a cada instante, donde la marea puede, cada día traer algo nuevo (y sí, hablo del presente de este que escribe). Hace dos días que no sé nada de ella, y revisó mi bandeja de entrada por si la marea me trajo algo, y revisó el buzón por si dejó un cachito de su voz, pero nada. Ni voz, ni aroma, ni hoy. Sólo trocitos de recuerdo, que es con lo que me alimento en las noches, cuando el hambre de ella, de esa Negra, de esa Mary, me despierta en las noches. ... esa Negra, esa Mary... esa que era esta, esta que ya no está.
1.2.2001
La insoportable levedad de estar sin habitarse a uno mismo... eso mata.
He pasado los ultimos seis días más difíciles del año pasado, hace tres translaciones que encontré a mi más bella realidad, ella, la Negra. Hoy sigo sin verla desde esa última discusión... la infidelidad. ¿Por qué no existe un botón o un algo que se active para mostrarnos tal y como somos sin necesidad de recurrir a las manipulables palabras? Es injusto que a estas alturas nuestros miedos lleguen a ser más grandes que nosotros, pero es cierto: Nosotros los vimos nacer, les dimos de comer, lo manteníamos al lado porque también es verdad que el miedo nos ayuda a escapar fácilmente... escapar. Sé cuál es la historia que quiero, construyo y busco, pero ni idea de la que me tocará vivir. Negra: regresa pronto, no quiero que nuestra vida se canse de esperarnos.
10.14.2000
Hoy se cumple otro ciclo y heme aquí con mi pareja, que en apariencia no hablo mucho de ella porque eso sucede cuando hablo de mí mismo, lo que hasta ahora he escrito implica no algo de mí (bueno, entraremos a debates filosóficos pero...) escribo y hablo de la historia que represento, esa que soy yo y al mismo tiempo la otra persona que he formado con ella... el nosotros.
10.5.2000
ESA OTRA FORMA DE EMPEZAR ALGO QUE ES UNA CONTINUACION Me importa un carajo el que no haya televisión, ya ni se diga de los muebles que faltan… Una casa, al menos ésta, quiere llenarse con lo vivido, con recuerdos que van vistiendo el espacio propio, porque claro que no es lo mismo el rincón de la conversación interna, tan religioso, que la misma esquina en cualquier otro lugar… Y yo llego aquí, encontrando vivencias bajo la cama, dentro del refri y en la esquina junto a la ventana, que fue el primer lugar en recibirme… No hubo mucho que pensar, los trámites fueron pocos porque esa esquina me hizo ojitos desde que atravesé la puerta y no puedo negarlo, las cosas suceden así… yo le contesté igual. No nos hemos separado desde la primera noche y no podría decir que esto quepa en el cajón de lo pasajero. Aquí me guardo también un poco de él y ella, él que es Salvador, y cada vez más Salvador al encontrarse en ella, que es Ibeth, y que en veces, como en una forma permanente, ambos son ambos o el otro alternando con ellos mismos. Ambos que no dejan muebles porque muebles se compran y se acaban, me dejan la casa llena de recuerdos, muchos que repaso y muchos que todavía no conozco. Y así comienzo yo ésta continuación de no sé qué, pero comienzo con la casa llena de recuerdos.
10.2.2000
Hace tiempo que tendría que haberlo hecho, pero supongo que sigue siendo buen momento para agradecer a Eduardo Arcos y Ximenita Ansaldo, buenos y nuevos amigos que me ayudaron a convertirme en estas letras que ahora lees, del cómo nos conocimos y por qué estámos aquí, habrá un mejor chance para hablar... digamos que hoy sólo fue una cuestión de créditos.
9.26.2000
Todo existe, cumple una función y se transforma, así el vaso con agua, así un amigo, la madre, el hermano, el sol, la comida... pero no basta con saberlo, hay que saber existir para todo y cumplir una función para todo antes de transformarnos.
El tipo vivía en un costal… me acuerdo muy bien porque siempre me daba el susto al llegar a casa, vamos, ver un bulto ahí nomás frente e a la reja no es algo que se vea con buenos ojos, o con cara de "será la basura que dejó el vecino"… No. Claro que uno piensa inmediatamente en lo que la prensa amarillista ya nos dejó en la cabeza: "Seguro me trajeron un encostalado y mañana tendré aquí a los de las cámaras haciéndome preguntas; ¿lo conocía? ¿qué relación tenía con él? ¿por qué frente a su casa?". Se supone que después de verlo diariamente por tres meses seguidos debían haberme creado costumbre, pero es el caso que soy un poco, o mejor dicho, muy distraído. Y pues, la primera semana hablaba cada noche a los del 080: "Hay un cuerpo afuera de mi casa", pero ellos sólo recojen el tipo de cuerpos que no regresa al siguiente día. Yo no sé si el costal era una forma nueva de revelarse a los convencionalismos, porque tal vez no nos guste (dios quiera que no) pero los tipos en casitas de cartón o hules amarrados a un árbol, inlcuso los que duermen en la calle ya son parte de ciertos convencionalismos. Supongo que vivir en el costal le permitía en primer lugar tener el calorcito del yute más a la mano (o a la piel debo decir) para taparse del frío y en segundo, para poder cargar su casita de aquí pa’llá y ahí sí: donde nos agarre la noche… pero sólo supongo, porque la noche le agarró diariamente frente a la reja. Comencé a entender su historia y su por qué de la casa-costal una vez que el tipo me hizo la plática. No recuerdo cuándo fue, pero pasó que ese día recién nos mandamos mi novia y yo al carajo, así nomás por una tontería (razón por la que las parejas solemos mandarnos al carajo) y yo salí azotando la puerta con ganas de estallarle en la cara, abrí la reja y la azoté también para rematar, me senté en la banqueta (finalmente siempre se deja un chance para que ella salga y lo vea a uno ahí sentado, sufriendo de amor y entonces diga: "¡Perdón, lo que pasa es que me siento insegura cuando te pones ese pantalón! Supongo que debo ponerle más atención a mi animus y decirle a mi anima que no haga caso de lo que opina mi madre interior… ah, y cuando te dije estúpido fue un acto involuntario del que ahora me arrepiento, siempre te he admirado". Pero oh iluso, ese es un proceso que no ha bajado de la teoría a la práctica, tal vez dentro de unos trescientos años más) y ya después de unos cinco minutos, cuando el coraje se me había asfixiado con el humo de dos cigarros, veo venir al señor costal (antes conocido como "Juan Bulto" y no lo reprochen, en un mero principio le llamaba "solovino", así sin mayúscula y con algo de desprecio por ser el invasor). Venía cantando algo sin ritmo que un poco se parecía a Gloria de los Doors y otro tanto al Himno a la Alegría. Ya a un metro de distancia me saludó, la primera vez. Me vio con una tranquilidad que se contagia y al mismo tiempo con un cinismo que impresiona, porque era una mirada que decía "¿se mueve usted por favor?, está sentado en mi predio y voy a poner mi casa-costal", pero bueno… al menos saludó. No sé por qué me costó trabajo, quizá porque me sentí observado y es algo que detesto, pero le contesté con un explìcito: -Sí. (Miré a la ventana de mi recámara y me hirvió la sangre) ¡El solovino hijo de… su solovina madre sabía que Juana y yo teníamos un radio en la recámara! Yo lo mato, y se lo llevan los del 080 o lo llevo yo mismo… ¡¡Y además para qué demonios quiere un radio!! ¡¿Tiene instalación eléctrica en su pinche costal o qué?!!
Dios dice que él es el superior porque fue el primero en hablar...
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